(Comienza con las primeras
notas del himno nacional)
En el patio del plantel,
firmes ante la bandera,
los alumnos se aglomeran;
silenciosos, circunspectos;
escuchando, con respeto,
el himno de Venezuela.
Y la jornada comienza,
de los alumnos mejores;
horizontes de grandeza,
plenando sus corazones.
Jóvenes, todos, risueños;
alegres, desenfadados;
alimentando sus sueños,
con estudio y con trabajo.
CORO:
El pueblo honesto y consciente,
llora, aún, esta desgracia;
una mancha que, por siempre,
llevará la democracia.
Pero en los tiempos aquellos,
siniestros y represivos;
para el funesto gobierno,
cualquiera era subversivo.
Y sicarios del partido,
se disponen asaltar,
al viejo liceo Sanz;
creyendo que, aquellos niños,
al gobierno tumbarán.
CORO
Y allí están Guerra y Millán,
condiscípulos fraternos;
que, en ese momento están,
revisando sus cuadernos.
Estudiando, sin desmayo,
¿cómo iban a imaginar
que, en aquel cuatro de mayo,
los iban a asesinar?.
CORO
Inocentes, creen que es broma,
¿fanáticos de un partido?;
y, a la ventana se asoman,
encontrando su destino.
Y me cuentan que, según,
al momento nadie se percata,
cómo la metralla mata,
a aquellos niños aún,
de uniforme y de corbata.
CORO
(Se repite última estrofa y coro; y
finaliza con redobles de campana).
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