BARCELONA
Barcelona, de aspecto colonial,
con balcones en tus casas de altos techos;
estrechas calles, calor, sabor a mar;
eres pueblo y ciudad, al mismo tiempo.
Barcelona, ahí está tu “Casa Fuerte”,
ejemplo fehaciente de tu gloria;
testimonio conservado eternamente,
en las páginas doradas de la historia.
Barcelona, los tiempos te han cambiado;
ya no eres la aldea pobre del pasado,
el turismo te da oro y esplendor.
Y, mientras crece tu fama de urbe rica,
el Nevera, mal herido, te suplica
“no dejes que me muera, por favor”.
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