sábado, 15 de enero de 2011

ELOGIO AL TRABAJADOR

Bendito todo aquel que con su esfuerzo,
construye a su país día tras día;
que, con denuedo va forjando el universo,
generando con su sangre plusvalía.

Bendito sea el sudor que se derrama,
laborando sin descanso, ¡enhorabuena!.
Bendita sea la llama que le inflama.
que le impulsa, que le nutre, que le llena.

Benditos sean los hijos y la esposa,
que venera al guerrero que reposa
de la lucha que a diario magnifica.

Y bendito todo aquel que ha comprendido;
y que actúa plenamente convencido,
de que el trabajo honrado dignifica.

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