No ha de haber nunca mentiras
en el alma de los niños,
no ha de haber
furia, ni ira,
sólo un pozo de
cariño.
No ha de haber
nada más bello,
que un niño
abrazado al cuello
de su madre,
con amor.
No ha de haber
mayor tesoro
que el sonrojo
y el rubor:
¡Valen mucho
más que el oro







.jpg)









No hay comentarios:
Publicar un comentario